A NEW ENCYCLOPAEDIA OF FREEMASONRY. A. E. Waite. Wings Books, Random House, New York 1996. 488 pgs. 

Arthur Edward Waite (1857-1942) fue Gran Primer Vigilante de Iowa, Diputado Provincial Gran Director de Ceremonias, Gran Guardatemplo Interno, Gran Capitán de los Guardas, Gran Historiógrafo, etc. etc. y autor entre otras obras de The Secret Tradition in Freemasonry. 

Los dos tomos de esta obra se han editado en un solo volumen, conservando la numeración independiente de los primeros para evitar probablemente renumerar el índice de referencias, que es el único que incluye, y que sin embargo es muy incompleto; la obra tiene por otra parte una unidad orgánica que lo suple en cierto modo. Ella trata, entre "Acacia" y "Zohar", acerca de los temas herméticos, los Ritos, de los 3 grados y los altos grados, grados de Ritos masónicos y no masónicos, cronología, personajes históricos, Cábala y Masonería, los Misterios de la Antigüedad, símbolos y temas simbólicos fundamentales, etc. De hecho, la continuación del título en las páginas interiores es ". y de los misterios instituidos semejantes: sus ritos, escritos e historia", indicándose en el mismo entre paréntesis, como equivalente de "Masonería", Ars Magna Latomorum: la "Gran Obra de los Talladores". 

Destacamos de entrada los comentarios a las láminas y a las ilustraciones dentro del texto, cuyas pocas páginas constituyen por así decir un pequeño fascículo sobre simbolismo. 

Como ejemplo de lo que uno puede encontrar al azar, y señalando de paso que 'bóveda' (vault) no aparece en el índice por ninguna parte, resumimos lo siguiente: que en la Hª Eclesiástica de Philostorgius, nac. c. 364 d. C., Capadocia)- se halla una leyenda áurea referente a varios intentos de reconstrucción del Templo de Jerusalén en la que se hace referencia a un recinto subterráneo en el centro de cuyo suelo, emergente de las aguas, se hallaba una pequeña columna, sobre la que estaba un libro, envuelto en una tela, que resultó ser por las primeras palabras escritas en él, el prólogo del Ev. de S. Juan. Historia que puede compararse con la del Talmud acerca de una bóveda subterránea soportada por siete arcos sobre siete pares de columnas descubierta bajo el suelo cuando la construcción del primer templo la cual sirvió de receptáculo y lugar de ocultamiento al Arca de la Alianza cuando la destrucción del mismo, siendo redescubierta en la construcción del segundo. Esto lo señala A. E. Waite como prueba de que grados como el "Royal Arch of Enoch" y otros, "no son, con respecto a sus historias tradicionales, invenciones modernas" pero que ello "no debe empañar las consecuencias, que son de otro orden": "entendiéndolo correctamente, nuestras bóvedas secretas son como nuestros tesoros ocultos, permanecen bajo bóvedas que no están hechas con las manos, y lo que contienen no es el Arca material. sino la que… lleva al verdadero Masón a las Mansiones Eternas…". 

Ya que se habla constantemente de "Escuelas" al referirse a los "Instituted Mysteries", así como de una "Doctrina secreta", hay que recordar la naturaleza de la Enseñanza iniciática, que se expresa a través de símbolos (de todo tipo), de la que no darían cuenta formas que pudieran estar ligadas con que el secreto fuera solamente la expresión exterior o no de unos contenidos por parte de alguien. Sin embargo todo ello tiene muchos aspectos y nada mejor que una cita de la entrada 'El Templo en el Zohar', para poder observarlo; "Del mismo modo que muchos palacios y casas que se encuentran en el vasto texto, el Templo de Salomón se halla espiritualizado en el Zohar: es como una Casa de Doctrina erigida por el Señor Regente y Guardián de la Tradición Secreta. Se dice que el mundo entero fué fundado sobre la Doctrina Secreta [el Zohar dice "sobre el Secreto"], que el Templo era el centro del mundo, mientras que su Santuario Interno era el corazón del mismo. Era un símbolo de ese "Supremo Misterio" sobre el cual rota la teosofía zohárica. Bajo este aspecto fué edificado para la unión de Dios y Su Sagrada Shekinah." (p. 486). 

Dice el autor que su enciclopedia representa el resultado de una experiencia e investigación propias, así como de un arduo esfuerzo, que no es un compilación, ni se ha puesto en ella nada que no hubiera sido previamente sopesado, que representa una experiencia personal y expresa lo que él cree que es verdaderamente la Masonería. 

Para nosotros, la sencillez, y la honestidad que se observan en este trabajo son algo a destacar, a pesar de sus limitaciones, y hay en la exposición una unidad orgánica que es propia de los mitos y símbolos que arropan la "vía divina" a la que el autor se refiere, señalando claramente la diferencia entre "especulativo" y "operativo", después de afirmar que si la Masonería "fuera meramente una sociedad ética y benevolente", lo único que podría escribirse es sobre si cumple o no su papel al día de hoy: "Pero la Masonería, a mi entender, es parte de una Divina Gesta; comunica conocimiento sobre este Proceso y su término mediante el simbolismo; pero aquellos que quieran tomar al simbolismo en el corazón, –y en lo más profundo del corazón– o en otras palabras, trasladarlo a la vida, pueden hallar que se convierte en una puerta abierta a un mundo de auténtico conocimiento, donde la Divina Gesta termina en Divino Logro". 

Sólo es de lamentar su ignorancia con respecto a muchos de los "altos grados" del Rito Escocés, que por otra parte no conoce directamente, sino a través de textos de A. Pike y Ragon, y que interpreta literalmente y sin hacer prácticamente referencias a sus símbolos, los cuales probablemente ignore -aunque cita los colores de diversas decoraciones-, especialmente los pertenecientes al grado de Kadosh; y tomando como techo, él, que habla de la "doctrina oculta", o mejor, "secreta", nada menos que a las interpretaciones y comentarios morales y políticos del siglo XIX, vertidas por entonces en los rituales de la época, muchas veces en franca contradicción con otros elementos de los mismos verdaderamente simbólicos, como A. E. Waite advierte sin darle más importancia; lo cual es un poco inexplicable cuando se observa que considera sin desprecio multitud de otros grados, no originados tampoco en la masonería inglesa, que parecen mucho menos netos en su simbolismo; por lo que pensamos que su crítica va dirigida directa y exclusivamente contra aquellas interpretaciones, que desde luego son una realidad histórica, pero que corren el riesgo de dar lugar a muchos malentendidos. J. M. R. 

 
 
 
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